BRUSELAS, 13 feb (Reuters) – El fantasma de la crisis de las vacas locas de los años 90 hace probable que la Unión Europea rechace las demandas de Estados Unidos de que suavice sus estrictas normas de seguridad alimentaria, incluso pese a la amenaza de aranceles del presidente Donald Trump a los automóviles europeos. Como las exportaciones europeas de alimentos y productos agrícolas a Estados Unidos suponen 12.000 millones de dólares al año más que las importaciones, el secretario de Agricultura estadounidense, Sonny Perdue, dijo el mes pasado a la UE que debería adaptar sus regulaciones alimentarias para que reflejen “ciencia fiable”. Los europeos que recuerdan la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), apodada la enfermedad de las vacas locas, no aceptarán ninguna reducción de los estándares alimentarios y ningún político podría apoyar un acuerdo comercial en el que se perciba que ha sucedido eso, dijo Johan Bjerkem, especialista en comercio del Centro de Política Europea. “Además, estás negociando con Trump, por quien no muchos europeos sienten gran simpatía”, dijo. “Si juntas todo, será muy difícil aceptar un acuerdo sobre esas cuestiones”. Trump, que se ha quejado du...